Se impone el rigor ante las ‘fake news’

Rafael-Núñez
Rafael Núñez
Santo Domingo

El fenómeno de las Fake News no solo es un peligro para la democracia, genera conflictos en la familia, la sociedad y manipula la mente de los ciudadanos, sino que puede provocar violencia como la ocurrida en la India.

Una oleada de linchamientos de personas azotó la India en las semanas recién pasadas que cobró la vida de por lo menos una veintena de personas, entre ellas una joven mujer de 25 años, sospechosa de secuestrar niños.

Ese país asiático contaba en el año 2016 con una población de 1 mil 324 millones de habitantes, de los cuales 287 millones, esto es el 37 por ciento de su población, es analfabeta. Esa antigua colonia inglesa, en la Constitución reconoce un idioma oficial (el hindi) y 1,650 lenguas más, con una diversidad religiosa y cultural.

Esa avalancha de violencia se desató en varias ciudades de ese país con tanta gente que no sabe leer ni escribir, con idiomas y usos y costumbres tan diversos, alcanzando a esa mujer joven, que fue golpeada por una multitud acusándole de secuestrar niños.

Ni la multitud que le quitó la vida ni los propios medios de comunicación que sirvieron la información pudieron percatarse de la identidad de la muchacha, de modo que fue perseguida solo por sospecha.

La persecución y posterior muerte de la mujer y de otras 19 personas que fueron de igual manera linchadas, comenzó a gestarse por WhatsApp.

De acuerdo con el periódico “ The Times of India” y el “India Today”, la joven de 25 años sufría de trastornos mentales y tras ser interrogada por sus persecutores, obviamente que no pudo satisfacer las preguntas de aquellos que se erigieron en jueces populares, y la mataron.

En otros incidentes similares que pusieron en vilo a las autoridades policiales de lndia, los medios dan cuenta de que cinco hombres que bajaron de un autobús y que hablaban con una niña fueron rodeados por las turbas que los golpearon hasta la muerte. El periódico “The Guardian” narra que la gente enfrentó también a la Policía que llegó a mediar, resultando heridos cuatro oficiales. Todo este barullo comienza por una Fake News, o noticia falsa, difundida en la famosa mensajería de WhatsApp.

Las fake news en dominicana
Aunque en República Dominicana “la sangre no ha llegado al río”, no estamos lejos de situaciones engorrosas, pues todos los días se difunden Fake News en las redes sociales, aunque para suerte de los dominicanos la mayoría de los diarios locales han sido muy cuidadosos en la aplicación del rigor profesional, a los fines de no hacerse eco de ellas. Sin embargo, con el auge de redes sociales como Facebook, Instagram, Youtube, Es una verdad de Perogrullo que cada día más gente se informa a través de las redes sociales en los teléfonos móviles.

Desde hace algunas semanas, para solo citar un ejemplo, las redes sociales le dieron muerte al deportista de la lucha libre Jack Veneno, sin que los propaladores de esa información reparasen en medir los daños que causan a él, sus familiares y amigos con la difusión de este tipo de noticias.

En ese mismo devaneo del periodismo digital, un diario de circulación nacional se hizo eco de una información en la que se decía que un ingeniero, empleado del Banco de Reservas, resultó muerto al chocar varios vehículos, incluyendo dos yipetas en el kilómetro 75 de la autopista Duarte.  El rotativo, en su versión digital, decía que en el accidente estaba involucrado el cantante urbano Don Miguelo cuando resulta que no fue como lo contó el diario.

El cantante conocido como Don Miguelo hizo la siguiente historia en su cuenta de Instagram:

“Nos dirigíamos a San Francisco y vimos un accidente que acababa de ocurrir y una persona pidiendo auxilio, por lo que le dijimos al chofer que orillara para ayudar. En ese momento un camión nos impactó por la parte trasera derecha, gracias a la misericordia de Dios mi chofer, y mi familia estamos bien y el otro vehículo nuestro también”.

La pregunta es, ¿qué llevó a la multitud a matar a la mujer y las demás personas?, y qué lleva a la gente en República Dominicana a difundir noticias falsas, no importa que éstas signifiquen dolor y preocupación para familias afectadas?

En el caso de las Fake News puesta a circular en la India, la historia comienza con un video difundido que muestra a un niño aparentemente secuestrado en una calle no especificada en el sur de Asia en manos de dos hombres que se desplazaban en una motocicleta.

La grabación es parte de una campaña de seguridad infantil pakistaní, que fue descontextualizada para construir otra narrativa con el fin de crear un impacto emocional. Quienes crearon y difundieron esa Fake News, mutilaron el video para que no se observara el final de la historia donde a los padres le devuelven el niño. Los autores de esta noticia falsa  logran masificar, impactar emocionalmente, difundir masivamente el mensaje e inmediatez en el consumo, que solo puede hacerse desde las redes sociales, generando un beneficio económico, político o ideológico. O por simple morbo.

Este gran impacto de las Fake News en India removió los cimientos de la empresa de mensajería que, aunque admitió que está limitada en poder controlar la difusión de rumores dañinos, dijo que introdujo una función para administradores de chats grupales que permite restringir y seleccionar quién tiene la capacidad de publicar contenidos en los grupos. Los propósitos en República Dominicana y en el resto del planeta son los mismos con la difusión de las Fake News o noticias falsas.

El fenómeno de las fake news
Al llegar a este punto, hagamos varias preguntas: ¿cuál es el rol del periodismo de rigor?, ¿quién origina las Fake News? y, ¿por qué existen las Fake News?

Ha tomado tanto cuerpo en los medios digitales y tradicionales el fenómeno de las Fake News que el Papa Francisco las denominó una “táctica de serpiente”. De ella se vale gente inescrupulosa que saca provecho político, económico, ideológico, religioso y satisfacción del morbo sin tomar en cuenta el daño el perjuicio a terceros.

La narrativa para construir tendencias de opinión a través de argumentos falsos no es nueva. La historia está repleta de rumores y por eso se han editado textos sobre rumorología como una especialidad en la comunicación. El dilema de hoy entre los expertos en sociología de la comunicación o comunicólogos es si en este tiempo de la horizontalidad de la información y el fácil acceso a ella, nos convierte en personas más informadas. El desafío es cómo legislar contra las Fake News sin que esto conlleve una limitación al derecho constitucional de estar informado.

En la historia del periodismo y de la política siempre han sido usadas las Fake News, pero en estos tiempos de auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la noticia falsa ha contribuido a torcer el destino político de un país, como ocurrió recientemente con la elección del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que resultó electo sin que a dos semanas del balotaje tuviera ninguna posibilidad, tema que ha ido a discusión a los principales estamentos de poder de Estados Unidos.

Son pocos los países del planeta donde sus medios no han sido engañados con las Fake News o noticias falsas. Los más prestigiosos diarios del mundo son sorprendidos todos los días: The New York Time, El País, The Guardian y una retahíla de rotativos. El tema es de tanto auge que hay diarios digitales especializados en Fake News, con miles de seguidores, que incluso sus administradores pagan publicidad a Facebook y Google para su publicación. Ese tema viene de hace cientos de años.

En el siglo XlX, el empresario periodístico estadounidense William Randolph Hearst fue capaz de inventar una noticia con el objetivo de ganar la competencia por el público que, en esa guerra, la llevaba nada más y nada menos que con Joseph Pulitzer, un norteamericano de origen judío-húngaro, que después de ser empleado compró el diario para el que trabajaba. El premio de periodismo en Estados Unidos lleva su nombre.

Pulitzer era el propietario y editor del periódico de lengua alemana “Westliche Post” donde comenzó su carrera como periodista asalariado por 3 mil dólares. Luego, Pulitzer  adquirió el diario “Post-Dispatch”, los cuales fusionó para terminar siendo el rotativo de San Luis.

Editor y salvador de periódicos en banca rota, Pulitzer compitió con William Randold Hearst que con el The New York Journal sustentó la guerra informativa sensacionalista, amarilla y embaucadora más trascedente del siglo diecinueve.

Buena parte de la cobertura de la guerra hispanoamericana llevada a cabo por Estados Unidos para ocupar territorios de España fue divulgada por los diarios dirigidos por estos dos personajes.

Hearst, al dar instrucciones a un fotógrafo de su diario para la cobertura de la guerra de Independencia de Cuba y ser informado por este empleado de que allí no estaba pasando lo que su diario alegaba, el empresario periodístico le dijo que hiciera la foto que él se encargaba de fabricar los hechos.

Heaerst, el artífice de la manipulación, acusó a España en su diario de ser la autora de la explosión en el acorazado estadounidense Maine, fondeado en el puerto de La Habana, hecho que justificó al presidente de Estados Unidos, William McKinley, para iniciar la guerra contra España.

Con los nuevos instrumentos tecnológicos de comunicación, se reflexiona a nivel global sobre lo imperioso de legislar para penalizar las noticias falsas o las Fake News.

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