Día del Agricultor, políticas públicas y la sequía

Por: Ing. Héctor Rodríguez Pimentel

De entrada felicitamos a todos los agricultores del país que con su dedicación heroica producen, con tierra y agua, los alimentos y bienes básicos que sustentan la vida humana.

Este Día del Agricultor encuentra a nuestros productores agropecuarios en una situación muy difícil. La terrible sequía que afecta el país ha impedido la siembra de arroz en la Línea Noroeste, las plantaciones de guineo han mermado su productividad, la producción de miel de abeja ha disminuido considerablemente y los ganaderos han visto morir impotentes muchas de sus reses.

Las autoridades, hay que decirlo, han estado presentes y han hecho un gran esfuerzo para asistir a los miles de productores afectados, pero tan aguda y prolongada escasez de agua y de lluvias, solo el Poder Divino podría aliviar en lo inmediato.

Hay que decir que la sequía interrumpió un buen período de estabilidad económica de los productores de arroz, de banano, de miel, de leche, carne y de otros rubros agropecuarios, provocado por las políticas públicas que han garantizado buenos precios y nichos de mercado favorables.

Aprovechamos para abogar por la solución definitiva de la escasez de agua para uso agropecuario que periódicamente afecta la Línea Noroeste. Es necesario construir las presas de Amina y Guayubín para almacenar más agua, en razón de que ya el complejo de presas Tavera-Bao-López Angostura apenas alcanza para suministrar el agua de consumo humano de las provincias Santiago y Espaillat. En este momento ese embalse está en menos del 40% de su capacidad, su nivel es de apenas 313 metros sobre el nivel del mar cuando el máximo es de 327.5 msnm, sin tomar en cuenta la merma por sedimentación que es más de un 50%.

Muy importante es además modernizar y eficientizar los canales y sistemas de riego, para que los cultivos de arroz y de banano consuman menos agua, eliminar el obsoleto riego por inundación que multiplica por diez la cantidad de agua necesaria y además saliniza y degrada los suelos.

Naturalmente estas soluciones requieren inversiones considerables que no estarán disponibles mientras la construcción de las obras hidráulicas que requiere el país dependan del Presupuesto Nacional, ya de por sí muy comprometido con los servicios públicos imprescindibles de salud, educación, subsidios y otros, y no de los recursos que genere la propia agua y los beneficios económicos provenientes de su empleo, abundancia y buen uso.

Por eso es necesario que se apruebe ya el proyecto de ley de aguas que lleva años en las gavetas del Congreso Nacional, el cual instituye un Plan Hidrológico Nacional y la Autoridad Nacional del Agua como garantías permanentes del desarrollo hidráulico del país.

¡¡¡Felicidades!!!

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